Está es la mejor definición que pude encontrarle a la palabra Desilusión; y déjame decirte que estaba lejos pero muy lejos del latín, del hebreo, del griego o de cualquier otra raíz que intentara salir de las profundidades para hablar de ella en la superficie, ¿por qué? ¡Porque sencillamente no existe! así como no existe nada que provenga de la bella ilusión, una belleza encubierta que vuela por los aires hipnotizando con un mágico polvo de estrellas nuestra realidad con irrealidad; en otras palabras, su misión es sembrar en nosotros esperanza de lo que pudiera ser pero no es. Si lo quieres más claro trae a tu mente todas aquellas sonrisas que te ha sacado aquello de » Expectativa Vs Realidad». La ilusión es un engaño, una burla, un juego, algo irreal, en donde equivocadamente nos reafirmamos, para continuar viviendo sin encontrar otra salida, sin enfrentar el hoy y disfrutarlo con la crudeza de su desnudez; así que lo vestimos con el mejor vestido, que por supuesto se desvanece día tras día como remiendo nuevo en traje viejo; se nos olvida vivir, para detenernos allí, en el hubiera sido perfecto si… olvidándonos que aquella doncella de buen nombre pero no muy afamada reputación, viene de caminar un largo y cansado viaje con nuestro pasado a cuestas, dándole un poco de aire en cada estación, para mantenerlo con vida y robarle así a tu memoria el presente, que se aleja en el olvido sin un abrazo, sin un suspiro, sin una oportunidad de vivir ese momento que siempre le perteneció.

Por. Cristina Trujillo