Una de las cosas más difíciles de aceptar amigo lector, es el reconocimiento de nuestros errores; usualmente andamos por ahí identificando con facilidad las faltas de los demás, e incluso hasta nos atrevemos a sugerir lo que debiera ser la corrección para su comportamiento inadecuado. Prueba de ello mi amado, lo relata ( 2 Sam.12: 1- 14 ) en donde nuestro Dios que todo lo sabe y que conoce el corazón del hombre; confronta al mismo Rey David a través del profeta Natán de una manera excepcional. Como recordarás él relata la historia de un hombre rico que despoja al pobre de lo único que tenía, reflejando de alguna manera aquel pecado como en un espejo a los ojos de David : “Vive Jehová que el que tal hizo es digno de muerte” respondió David antes de escuchar que ese hombre era él mismo. Una realidad hermano en Cristo que nos permite ver cómo en ocasiones, estamos tan cegados por nuestro pecado, que no hacemos nada para rectificar nuestras faltas; pero si podemos ver claramente la culpabilidad de otros.
Necesitamos ser confrontados amigo lector, y Dios en su misericordia usa a “Natanes” para amonestarnos. Un empujón del altísimo muy necesario para despertar y declarar en genuino arrepentimiento las únicas palabras que pueden restaurar a un hombre pecador: “CONTRA TI, SOLO CONTRA TI HE PECADO”.