¡Sí!… aún sigue aquí, entre «te amos» cansados, miradas vacías, abrazos desgastados, silencios que ahogan las palabras, sueños que volaron antes de fortalecer sus alas; convirtiéndose en ilusiones descalzas a la espera de aquella zapatilla perdida, para correr de prisa tras ese mundo ficticio dibujado en un libro de fantasías, por un imperfecto mortal, que se atrevió a regalar algo que ni siquiera le pertenecía. Un hombre que cabalgando entre páginas de cuento ya desteñidas por el tiempo, olvidó el libreto de la historia que debía protagonizar; derrotando dragones, escalando a través de largas cabelleras, deshaciendo hechizos, congelando recuerdos, sembrando ilusiones en muchos jardines, y despertando durmientes que ya sin belleza, habían huido del amor al entender que las bestias también deshojan margaritas… ¿Me preguntas si sigue aquí? – Sí… aún sigue aquí, lejos de la realidad y cavilando en el tic – tac de cada segundo que se esfuma en su sórdida espera de un «infiel» final feliz. Mientras yo amiga mía, lo encontré a Él, al único capaz de ver mi mirada en cada latido, mi belleza en cada suspiro, mi fe impregnada en el borde de su manto, mi amor en la más oscura profundidad de un pozo, mi tristeza perfumada en la fragancia de mis lágrimas, mi esperanza en cada piedra que cayó sin tocar mi rostro, …y mi pasión que intacta, se sienta a sus pies para escuchar en el suave susurro de su voz, un verdadero te amaré por siempre jamás.

Cristina Trujillo