sino que el amor perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor (1 Juan 4:18).
¿Amor y Temor? … por años estuve confundida al respecto, pues sencillamente pude presagiar que esta pareja de «enamorados» que aparentemente creyeron poder vivir un idilio contra todo pronóstico sin tener ¡nada! ¡pero nada en común!; Claramente iban camino al fracaso, teniendo en cuenta que era casi un imposible el que pudieran permanecer juntos por mucho tiempo. Así que le aposté a que uno terminaría echando fuera al otro cuando aquella incapacidad de ver hubiera terminado. ¿Quién echaría a quién? Bueno no sé tú, pero yo nunca he escuchado que el temor sea ciego, entonces…¡wualá! uno, dos, tres por el amor, que perfeccionado y con visión 20/20 pudo decir con seguridad: ¡se acabó definitivamente! Es decir, no hay ninguna oportunidad de reconciliación : «NUESTRAS DIFERENCIAS SON IRRECONCILIABLES» .
Así es amigo lector, no hace mucho comprendí aquella frase: «en el amor no puede haber temor» ya que tiempo atrás me preguntaba ¿ por qué la palabra nos recuerda todo el tiempo que el principio de la sabiduría es el TEMOR DE DIOS? ¿Cómo es que Dios nos ama y al mismo tiempo debemos temerle?…entonces acepté asistir a la boda imaginaria de estos dos personajes, y fue allí cuando pude ver que en realidad amar a Dios implicaba temer NO con respecto a Él y un posible castigo, sino con respecto a mí y el dolor que pudiera causarle con mis actos; allí mi temor fue perfeccionado en amor y ahora Temo actuar en contra de su voluntad, temo tergiversar su palabra, temo no causar Gracia delante de sus ojos, temo no lograr que esté complacido con su hija amada…Temo no amarte a ti mi amado hermano de la manera en que Él nos Ama. En conclusión temo porque lo amo con todo el corazón, con reverencia y admiración; así es pues que el -TEMOR DE DIOS- hermano en Cristo no es otra cosa -QUE AMOR A DIOS-.