Dije: ¡me voy! y estaba allí, entonces no fui, pero también lo hallé; quise ocultarme en mi propia morada, Lo intenté, corrí… pero estaba allí; lo hallé En el murmullo de mis ojos que goteaban palabras sin descanso; ¡estaba allí! lo hallé sentado con ellas en el filo de la nostalgia, ¡sí! ¡estaba allí! lo hallé con frases que nunca pronuncié, con esas incapaces de saltar al abismo del silencio o al vacío de la duda; ¡estaba allí! lo hallé siguiendo las huellas ya desdibujadas de mis pensamientos confundidos, esos que aun caminan ansiosos en el umbral de mi mente sin alcanzar libertad; ¡estaba allí! lo hallé en aquel sendero solitario que languideció esperando mis pasos valientes; ¡estaba allí! lo hallé en la conversión de mis anhelos frágiles y enredados bajo el peso de unas sábanas cargadas de sueños; ¡estaba allí! lo hallé sin sospecharlo en mi yo empapado de vida, que temblando desnudo se debatía entre el amor y el temor al miedo vagabundo; ¡estaba allí! lo hallé atrincherado en los rincones más oscuros de mi alma, iluminando ese último aliento que se levantó solitario, para enfrentar los días que me quedan por delante ; ¡estaba allí! Lo hallé en mi todo vacío y en mi nada llena de su existencia.