Que difícil momento empezamos vivir amado hermano, pues nuestras convicciones deben salir a flote con la fuerza del Espíritu que mora en nosotros, para tener la valentía de quebrantar una vasija como lo hizo el profeta Jeremías en Tofet (Jr.19:11), anunciando el Juicio de Dios por encima de los argumentos débiles y confundidos de los gobernantes de la época; en realidad nada diferente a lo que vivimos hoy. Estamos en un momento en el que somos llamados a la solidaridad, al amor por todos, a no discriminar, a unir fuerzas… y todo es válido, mientras no se utilice como estorbo para opacar e ignorar la firmeza de la palabra de Dios que solo nos llevaría a la tolerancia del pecado. Es momento quizás de llorar con nuestro corazón sensible en el amor de Cristo; pero de ser inflexibles y hasta duros, cuando se trata de advertir acerca de las consecuencias del pecado a quienes quieren pasarlo por alto. Prepárate para ser rechazado pues por supuesto que nadie querrá oír un mensaje de advertencia que confronte sus malas obras; pero es nuestro deber, aunque aparezca aquella temida persecución que quizás debilite nuestras fuerzas. Amado hermano, todos los siervos de Dios tuvieron que pasar esta prueba, y por esto, quise recordarte hoy aquellas hermosas palabras del profeta jeremías, luego de que quisiera rehusarse a hablar la palabra de Dios ante la opresión de quienes no la aceptaban: «»por eso dije: ¡No me acordaré más de Él ni hablaré más en su nombre!. No obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos. Traté de resistirlo, pero no pude»» ( Jr.20:9 ) Hermano en Cristo, quiero que medites en como la palabra de Dios debe quebrantar nuestro Corazón, al punto de entrar en nuestros huesos como fuego ardiente; este es el celo por la casa de Dios que nos debe poseer, para no contenernos a predicarla a cambio de tener buenas relaciones. Es momento de levantarte y dejar el lamento, es momento de consolar pero de confrontar, es momento de llevar esperanza pero de abrir la cortina y desnudar el pecado, es momento de alimentar cuerpos pero de vivificar almas, es momento de abogar a la fraternidad humana pero anteponiendo la firmeza espiritual; pues la palabra es sabia y nos advierte como creyentes «Libra a los que son llevados a la muerte pero retén a los que van con pasos vigilantes a la matanza…» (Pr.24:11) Esto es pues «No tenemos excusa» es nuestra elección ¿Firmeza o Fraternidad ?