Tejí un manto de estrellas para cubrirte de amor en las frías noches de soledad, pinté el cielo de azul para que descubrieras que solo allí puede habitar un verdadero príncipe, perfumé y vestí las flores de colores para que descubrieras que eres una de ellas, te llamé felicidad en el libro de la Vida, porque te puse sobre la tierra para llenarla de alegría

Sí, hice todo esto para ti, pero te escribo esta carta para confesarte que no fui Yo quien diseñó tu ternura, tu amor, tu sensibilidad, tu fortaleza … estas virtudes solo florecieron cuando al ver tu sonrisa decidí entregarte mi corazón.