Y cuando creíste haberlo conseguido, aún cansado pero pisando firme en cada paso recorrido, aquellos asiduos enemigos que libraron una batalla a muerte para darte la victoria, se funden de repente como la imperceptible brisa con el aroma fugaz del recuerdo, en el acto más sublime de amor; tu corazón y tu mente ahora como un solo verdugo de aquella conquista, te invitan a mirar atrás susurrando a tu oído “el dolor muere de nostalgia no lo abandones “…seducido, te congelas entonces en medio de humeantes ruinas, en lo que pudo ser pero no resultó, en el pasado que te transporta al olvido de la promesa inquebrantable de aquel que en realidad te ama, aquel que nunca miente, aquel que quiere salvarte, aquel que te da una nueva oportunidad clamando ¡ No mires hacia atrás!

Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal. Génesis 19:26