Siempre he pensado que cualquier pregunta debe ser respondida de la manera más sencilla posible. Pero tuve un conflicto interno cuando en una de nuestras publicaciones alguien escribió en los comentarios: “buen mensaje, pero me gustaría saber ¿el porqué de La Llama de Jah? Pues creo que están equivocados en el nombre de su ministerio, no es JAH es YAH”. Entonces, quise responder con lo único que vino a mi mente: “POR AMOR”.  Me pareció sencillo, porque si a mi papá le llamo “pa” porque lo amo, más aún a JEHOVÁ le diré JAH. Y si tú lo conoces como YAHWEH, posiblemente le llamarás YAH por la misma razón; cercanía, relación, amor.

Para mí era claro, sin embargo, pensé que para nuestra lectora no sería satisfactoria esa respuesta. ¿Lo sería para ti? No podía saberlo, así que decidí explicarlo inicialmente con una breve reseña del tetragrámaton en hebreo (יהוה) y su escritura en alfabeto latino (YHWH), ̶ algo que por supuesto yo debería saber de memoria.  Y quizás responder con propiedad de la siguiente manera:  Es el nombre propio de cuatro letras que utiliza la Biblia en el Antiguo Testamento para llamar al DIOS de ISRAEL y exaltar su divinidad, excelencia y majestad como único Dios, teniendo en cuenta la existencia de los baales cananeos (hasta ahora lo sé). Luego pasé a las matemáticas contándole a nuestra lectora que el término JAH aparece 50 veces en las escrituras hebreas y 24 de ellas en la expresión aleluya que significa literalmente, “alaben a JAH”. Expliqué también que algunas traducciones no reflejan en absoluto esta expresión y que de allí podría venir su confusión, pues la mayoría de las Biblias transcriben la expresión griega y no la traducen (no lo sabía tampoco, así que también lo aprendí googleando ese día para entregar un argumento adecuado. Shhhh… confió en que no se lo dirás a nadie).  Así, después de una respuesta realmente convincente por los datos teológicos, (eso pensé yo) finalmente pulsé enviar, y a los pocos minutos recibí como respuesta de nuestra lectora un emoticono de asombro. Por supuesto, mi ego dijo: ¡felicidades bien hecho!  Y si bien es cierto que aprendí algunas cosas, que repito debí haber sabido, la realidad es que no trasmití la razón de ser de La Llama de JAH como ministerio, no hablé de lo esencial, del verdadero significado de compartir el evangelio, extendiendo esa llama del amor de DIOS, esa de la que el mismo JAH habló a mi corazón cuando leía cada línea de poesía en el Cantar de los Cantares 8:6, “Ponme como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo, porque fuerte como la muerte es el amor, inexorables como el Seol, los celos; sus destellos, destellos de fuego, la llama misma del SEÑOR”.

¿Ves? ¿Puedes leerlo? ¡Allí está! El Señor como una llama de amor, JAH. Así como le llamaba ese hombre conforme al corazón de Dios, David quien llama JAH a Jehová Dios en más de 18 Salmos, en la conexión más profunda de amor que yo haya leído jamás. Una de ellas está en el Salmo 68:4, que dice “exaltad al que cabalga sobre los cielos JAH es su nombre; alegraos delante de él”. Fue allí en donde nació el nombre del ministerio, más allá de la teología, más allá del posible error, nació del más grande sentimiento del Dios que me permitió descubrir esa bella y única relación de intimidad entre el fuego y el amor. Números 9:15 dice que al atardecer estaba sobre el tabernáculo como una apariencia de fuego. Así, que una vez más comprendí la aguerrida protección de DIOS en amor, como fuego abrazador que describe su naturaleza única. Creo que la lógica y la razón nunca vencerán un concepto del corazón, y esto lo probaría la inocencia de un niño cuando empieza a pronunciar sus primeras palabras, él dice “pa” obedeciendo a su corazón, es movido por el amor y no por la razón, entonces, ¿qué tal si volvemos a ser niños? y así evitamos responder con el TETRAGRAMATON, (prometo no volverlo a hacer. Por cierto, es un poco difícil de pronunciar y de escribir). ¿Recuerdas que son solo cuatro letras en hebreo y en alfabeto latino? Las mismas cuatro de la palabra AMOR, esas con las que nos complicamos la vida a diario razonándolo y no viviéndolo.

En conclusión, nosotros y me refiero al ministerio, queremos amar porque ÉL nos amó primero, ¿te suena conocido? Sí, ese ÉL, ese simplemente grandioso ÉL, JEHOVÁ, YAWEH, JAH, YAH…

Creo que solo me queda agradecerle a nuestra lectora por esa pregunta, porque debido a esta inquietud, hoy podemos responder con sencillez y seguridad “por amor”, cuando nos pregunten ¿por qué somos la llama de JAH?

Fuente: https://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/1200002288

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