Solo pude reír, cuando comprendí que fuiste tú, quien le dio vida a esos gigantes molinos llamados «de viento» , que jugueteaban luchando contra un hidalgo caballero apellidado «de la mancha»…reía viendo como magistralmente haces parte del pasado y del presente, como de repente te vuelves protagonista de la ficción y la realidad; reía tratando de entender, como sin esconderte te hacías invisible; reía preguntándome como podía sentir tu abrazo sin lograr abrazarte; reía escuchando como entonabas las más bellas melodías en el silencio, mientras yo imaginaba que susurrabas mi nombre; no puede más que sonreír viendo como en el otoño arrullabas suavemente a las melancólicas hojas mustias, que se desprendían de vigorosos árboles lamentando su deceso; reía incluso al ver como enfurecido, soplabas con fuerza exhibiendo tu poder cuando eras ignorado, mientras que sin saberlo, las olas se ondulaban y los mares se deleitaban danzando al unísono la más sublime interpretación de tu vuelo ; «Ruah» te haces llamar, viento del cielo, soplo de Dios, espíritu poderoso, aliento de vida… porque en realidad «vives», cabalgando de norte sur y de oriente a occidente, soplando de donde quiera; impetuoso, solano, como una ráfaga que declara sus pensamientos a viva voz, ¿Quién te escuchará? … Yo Sigo sonriendo en mi silencio, pues sé que solo quien te espere junto al alba, sin pretender atraparte entre sus dedos te escuchará, quien paciente espere en la cautividad de tus secretos, quien no busque verte y en cambio logre apaciguar su dolor, con la simple ilusión de tu existencia…te oirá quien te viva en cada amanecer, en cada abrazo de una solitaria noche, en cada suspiro, en cada paso, en cada latido; te oirá quien pueda reír hasta el cansancio admirando tu Grandeza, hasta exhalar en ese último aliento que sin duda te buscará; para finalmente volar junto a ti en libertad…así que sonreí una vez más y pensé que seguiría sonriendo mientras te espero.

Cristina Trujillo