No sé si suene grosero amigo lector, pero lo que sí sé es que aquella expresión vulgar que seguramente hemos pronunciado o escuchado alguna vez en nuestra vida para referirnos a lo más bajo que tal vez podría llegar un ser humano, es una completa realidad. Te hablo de “Comer M…” – ¡ouch! ¿Qué tiene que ver esto con Dios o su palabra te preguntarás? y entonces yo te citaré Ezequiel 4:12 para que te sorprendas como me sucedió a mí : “Cocerás ese pan con excremento humano, y a la vista de todos lo comerás, como si fuera una torta de cebada»… ¿excremento humano? sí, así es, leíste bien; esta fue una de las indicaciones que le dio Dios a aquel hijo de hombre elegido para servirle. Ezequiel debía representar simbólicamente lo que sería la caída de Jerusalén antes de que sucediera, y sin profundizar en otros detalles y pruebas por las que tuvo que atravesar el profeta; como recostarse por 390 días sobre su costado izquierdo y 40 días sobre el derecho para dramatizar de igual manera el tiempo que Israel y Judá serían castigados, yo quise centrarme en aquel detalle que para nada pasa desapercibido, y es la impureza espiritual que simbolizaba aquella comida cocida sobre M… o mejor, excremento humano ¿tú estarías dispuesto? creo que muchas veces pensamos que lo hemos hecho, cuando nos referimos a las situaciones difíciles por las que hemos atravesado, y en realidad mi amado así es, tenemos que vivirlo para saber lo que significa y servir a nuestro Dios testificando con nuestra experiencia, no conozco otra manera. Así que hoy mi amado, luego de leer estas líneas quizás comprendas mejor el propósito del dolor y las pruebas de quienes como hijos aceptamos el privilegio de servir al Altísimo.