A menudo buscamos la manera de tener “tiempo” para nosotros, y lo empleamos leyendo un buen libro, usando la computadora, viendo la tv, realizando alguna actividad deportiva, escuchando música o simplemente navegando en las redes sociales… pero, quizás ese propósito solo se convierte en un escape para olvidar todo aquello que nos angustia, provoca ansiedad o se ha convertido en una carga.

Hace poco leía un artículo que daba a los lectores algunos consejos prácticos para salir de casa, sin mayores contratiempos rumbo a esas anheladas vacaciones, y fue interesante descubrir que el mayor obstáculo estaba en decidir qué llevar en el equipaje, cuántos pares de calcetas, zapatos, ropa, libros para leer y demás, por lo que pensé en voz alta: ¿mudanza o vacaciones?

Por supuesto que un viaje se debe planear con tiempo, recursos y con el propósito de disfrutar y pasar un buen tiempo con los seres queridos; pero, la mayoría de nosotros sufrimos un efecto colateral de ansiedad por el simple hecho de salir de esa zona que bien podríamos llamar segura, queriendo transportar esa “seguridad” en una maleta que nos acompañará a donde vayamos.

Ahora bien, si lo analizamos en el plano espiritual creo que es exactamente igual, no importa cuál sea la situación, si vamos de vacaciones, al trabajo, o a casa, llenamos nuestra maleta de tantas cosas innecesarias que no solo hacen más difícil nuestra vida, sino que nos apartan de la presencia de Dios, convirtiéndonos en esclavos de ese peso extra.

¿Qué dice Jesús al respecto? Él sabía que íbamos a lidiar con esas preocupaciones, que generalmente terminan como protagonistas, minimizando las promesas de DIOS y llevándonos a tomar decisiones equivocadas, y por eso dijo en Mateo 6:25:

 “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?”

Jesús continúa hablando de nuestras preocupaciones en siete versos más, de la forma en que seguramente vemos la vida, la forma en que presionamos el botón de estrés automático, y nos olvidamos de un Dios misericordioso, lleno de amor para con sus hijos, de un Dios que ya tiene un plan de viaje perfecto para nosotros; por eso en los versos 33 y 34 de Mateo 6 dice:

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.”

La clave de decidir cómo viajar en esta vida y disfrutarla es buscando primeramente el reino de Dios y su justicia… cree, confía y espera. Y como lo mencionaba en una publicación personal anterior, Dios nos pide ser sal para la tierra.

“Vive el hoy, saluda, ayuda, tolera, comparte, respeta a los demás, di te amo al amor de tu

vida, que tu ejemplo sea un testimonio del Dios Soberano en el que crees y sirves.

En el camino encontrarás la paz para tus cargas, aunque no signifique que no tendrás problemas, significa que vas a tener la seguridad de que Dios estará contigo, aunque estés pasando la peor situación”.

¡Y por supuesto no te olvides de la ayuda idónea que nos dio! Dale un lugar especial en tu vida y juntos busquen una relación personal con Dios entregándole a Él sus cargas (Mateo 11:28).

Así que, por amor a los que amas, por amor a los que aún no conoces en tu vida, por amor a Dios

Viaja liviano.